El Chi Kung (que debido a una reforma lingüística desde 1979 se conoce por QI GONG), aparece en Occidente en un tiempo de crisis general, desconcierto y búsqueda. Es una herencia cultural que el pueblo chino ha ido enriqueciendo desde los orígenes de la acupuntura y medicina, hace unos 5.000 años.

Así como la acupuntura utiliza agujas para equilibrar los excesos y defectos de energía en el organismo, la moxibustión el calor, o el masaje las manos, el QI GONG utiliza posiciones estáticas y movimientos suaves acompañados por la respiración.

Resulta paradójico que lo primero llegue lo último, y que después de haber hecho grandes esfuerzos por comprender la acupuntura, el Tai Chi, el Aikido, el Kung fu, el Reiki, el Yoga,… se nos presente el Qi Gong como el abc del trabajo energético para la autocuración. Sin embargo, lo hace precedido de un importante número de referencias, investigaciones y trabajos exitosos de terapeutas de China, Japón, USA, Francia e Inglaterra.

Por otra parte, no es una práctica que a Occidente le resulte totalmente extraña: por ejemplo la explicación de las posturas estáticas de método nos puede hacer pensar en la Bioenergética de A. Lowen; el trabajo del cinturón energético Da Mai, que se muevede los pies a la cabeza, recuerda las investigaciones sobre la coraza de W. Reich… Al realizar diariamente la básica posición del árbol se percibe cómo el cuerpo busca un nuevo alineamiento y reestructuración de músculos, huesos y articulaciones. Además, la Visualización reconstruye por dentro los órganos y las emociones.

Poco a poco, el practicante se va convenciendo de que el Qi Gong es una poderosa técnica psicosomática y energética que además cuenta con el marco teórico de la medicina china.

CARACTERÍSTICAS DEL QI GONG

En la práctica del Qi Gong tan importante es mover el cuerpo como la mente (intención, voluntad, fe,…), por lo que hay posiciones móviles y otras quietas para percibir y regular el fluido vital. Cualquier persona, tenga la edad que tenga, puede practicarlo, resultando de gran ayuda en la recuperación de enfermedades, traumatismos o lesiones, y un gran equilibrante del sistema nervioso.

Para favorecer la circulación energética desde los pies a la cabeza se insiste en posiciones de pie, aunque también se practica sentado en una silla o en el suelo, siempre teniendo en cuenta las posibilidades de la persona.

La respiración es natural y sincronizada con el movimiento, aunque en la práctica avanzada se aprenden tipos específicos de respiraciones, para guiar y desbloquear el Qi, regenerar los huesos y articulaciones, etc. Desde el primer día se practica la Actitud, Pensamiento o Intención Positiva que los taoístas llaman “Sonrisa Interior”.

La persona adquiere el protagonismo de su curación cuando practica por sí misma en casa o al aire libre. Con buen tiempo, la ventaja del parque, monte, playa, campo, etc., es la generosa ayuda de la Naturaleza para limpiar y purificar nuestros circuitos.

ACERCA DEL MÉTODO

Las palabras Qi Gong se traducen como “Método para guiar la energía interior”.

Desde los tiempos antiguos se han ido transmitiendo por vía directa, maestro-discípulo, un sinfín de ejercicios autocurativos que se engloban bajo el nombre de Qi Gong. Hoy en día en China se utilizan técnicas que van desde la regulación del sistema nervioso hasta el tratamiento de enfermos cancerosos.

En general, se trata de cortas sesiones de movimientos ondulados y continuos que duran alrededor de 20 minutos pudiendo variar de una serie a otra. También hay movimientos aislados y posturas inmóviles con objetivos autocurativos para problemas digestivos, circulatorios o nerviosos.

Desde una perspectiva psicológica, hay técnicas de control mental para guiar la energía a través de los Meridianos energéticos del cuerpo. Del mismo modo se utiliza la Visualización de formas y colores para revitalizar tanto el cuerpo como la mente. Y sobre todo, desde el principio se trabaja el Pensamiento Positivo, sutil y eficaz herramienta para deshacer nudos y complejos energéticos.

Es una terapéutica individual y grupal que une el cuerpo y la mente a la vez que desarrolla la consciencia. Es imprescindible un mínimo esfuerzo en la práctica individual que se complementa con la revisión del terapeuta de Qi Gong y el intercambio experiencial con otros practicantes.

LOS EFECTOS DE LA PRÁCTICA

Al principio, con sorpresa, junto a una renovada vitalidad general pueden resurgir en algunas personas problemas o molestias, como alguna antigua lesión, que no deben asustarnos pues es señal de que un nuevo mecanismo autocurativo se está despertando.

En esta primera fase de desintoxicación el organismo expulsará sustancias de desecho acumuladas, por lo que la orina y las heces serán más oscuras, pueden darse cambios de humor, incremento de la actividad onírica, etc. Todos estos movimientos psíquicos y orgánicos hemos de entenderlos simbólicamente como la protesta de un viejo y sombrío mundo que pierde poder ante lo nuevo. En este momento resulta de gran ayuda compartir los interrogantes con el terapeuta de Qi Gong y grupalmente con aquellas personas de nuestra confianza.

Pasada esta especie de prueba veremos aumentar las defensas del organismo y la resistencia contra la enfermedad; la actividad mental será más calmada y eficaz, las emociones se expresarán de manera clara y ordenada. Habrá quien descubra el canto, otros la risa, quizás el grito o el llanto. El contacto con la tierra mejorará el humor y regulará el apetito. También aumentará la potencia sexual, y no necesitaremos dormir tantas horas como antes. Muchas mujeres comprobarán cómo sus reglas se regulan de manera natural. Las personas de más edad disfrutarán de un olvidado vigor y verán disminuir sus “achaques”.

Además, con la práctica se comprueba la capacidad del Qi Gong para desarrollar naturalmente la sensibilidad de las manos y aumentar el poder curativo.

ALGUNAS APLICACIONES

En el terreno terapéutico el Qi Gong está indicado para los siguientes casos:

1. Problemas nerviosos: estrés, ansiedad, insomnio, depresión, miedos, etc.
2. Alteraciones psicosomáticas: cefaleas, gastritis, asma, anorexia, etc.
3. Recuperación de lesiones y enfermedades: traumatismos, operaciones, convalecencias, accidentes, etc.
4. Pérdida de vitalidad: fatiga general, bajo rendimiento laboral o académico, impotencia, etc.

Además de su poder autocurativo y terapéutico el Qi Gong se viene utilizando en el campo del deporte (imprescindible en las artes marciales), y para el crecimiento personal y espiritual.

En China, Japón, USA o Francia, acupuntores y terapeutas utilizan el Qi Gong para mantenerse en un óptimo nivel energético que facilite la curación del paciente.

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